martes, marzo 28, 2006






martes, diciembre 06, 2005

Como dijo el hombre sabio

Como dijo el hombre sabio "suicidaros y estaré más ancho".


El hombre sabio pensaba. Mientras tanto, se contemplaba en el espejo lavándose los dientes. Cuando terminó (no de pensar sinó de lavarse los dientes) tapó el desagüe de la bañera y giró el grifo. Abrió la puerta, de madera lacada con cristales opacos en la mitad de arriba, y volvió a entrar en unos minutos. Iba desnudo y llevaba una toalla blanca encima del hombro, se paró en seco y se volvió a marchar. Cuando entró ya no llevaba ninguna toalla. Se metió muy despació en la bañera y enchufó la tostadora. Se apagó la luz.

Oda a la vida






~Fin~





viernes, septiembre 23, 2005

Si acaba antes de empezar

Huele mal, como la mierda; sabe mal, como la mierda; y desde luego ni su tacto ni su imagen son más agradables que la mierda. La vida es un camino como muchos han dicho, y aunque se anda solo cansa bastante.

* * *

Érase una vez una semilla singular: singular porque no la ponía nadie en el vientre nadie y porque no recordaba haber estado nunca dentro de una fruta. Se hallaba seca en un suelo carente de nitratos ni fosfatos, solo asbestos. No había suficiente tierra (sin nitratos ni fosfatos, solo asbestos) como para que pudiera crecer nada.

Al principio hacia rayitas en un pared cercana, una raya cada día. Seis rayitas verticales y una en diagonal cruzando las otras significaba una semana, había bastantes más de 52 rayas diagonales cuando se cansó de contar. Se resignó a esperar.

Un día una sombra, aliviadora, dibujo un circulo en su posición. Al principio el contorno del circulo estaba desdibujado y borroso, y la sombra era poco intensa, pero a medida que aquel silbido se hacia más fuerte y más grave, la sombra era más oscura y definida.

No tuvo tiempo para reconocer el olor de lo que estaba ciñéndose sobre su cabeza hasta que el silbido enmudeció y de fresco y seco pasó, el ambiente, a caliente y húmedo, más que húmedo pastoso, como barro.

* * *

Si, no fue la mano de Dios que, generoso, creo al hombre, ni salió por generación espontánea: fue en una mierda de gaviota donde se concibió y creció la vida.

domingo, agosto 28, 2005

Secuelas

El era un vil esperpento
y amaba a una muchacha
dura tal el cimiento.

Le declaró, él, amor
y fieldad al cien por ciento
pero ella sin ceder,
condenóle a vivir
faltado de compañia.

Carente de hermosura
despídase el niño feo
con la surcada fisura
en medio del corazón.

Tiróse por la ventana
el abortado embrión.
Mientras caía pensaba
en el muy cercano hostión.

jueves, agosto 18, 2005

Capitalismo Emocional


Introducción

La división de clases, la explotación y el desprecio hacia las clases bajas por parte del burgués bien poscicionado no són cosas especificas de la economia politica; són conceptos que abrasan la existencia de aquellos facialmente menos afortunados, día tras día, en su intento de conseguir alguien con quien compartir aquellas empalagosas y tontas escenas que están en el orden del día de las enamoradas parejas que andan sin destino (a lo sumo, de compras) por la ciudad regodeándose de lo que tienen delante de los que no tienen, como un Rolls Royces pasando frente a una fábrica de alfileres.

La escala

En el remoto caso hipotético que alguien leyera esto a estas alturas del texto se preguntaría, aún, que es el Capitalismo Emocional. Pues bueno, el Capitalismo Emocional es la política que rige el mundo de las relaciones sentimentales, que tiende a juntar los guapos con las guapas y los feos con las feas.

Es importante, antes de adentrarse en la teoría, establecer una escala para valorar la belleza. Dicha escala tiene las siguientes características.

a) La escala empieza en el uno (1) y termina en el diez (10).

b) Las notas son básicamente teoricas, para ayudarnos a estudiar y explicar la relación entre sujetos con distinta o igual nota.

c) El cero se omite para evitar que se le atribuya esa nota al autor, pero equivaldría un adefesio extremadamente dificultoso y posiblemente dañino de mirar.

d) Las notas comprendidas entre cinco y diez, ambas incluidas, se consideraran "no feas", pero no por ello bellas; las inferiores a cinco, se llamaran, por oposición, "feas". A quienes se le atribuyan notas superiores a seis se les considerará "guapos" que obviamente se incluyen en los "no feos". Notas inferiores al tres se consideraran "horrendas".

Relación entre notas

Una persona con una nota x suele juntarse, por norma general, con alguien con una belleza comprendida entre x-1 y x+1, siendo el que encuentra una pareja de belleza x+1 un afortunado. Por ejemplo, a un chico de cinco sera posible verlo con una chica de cuatro o una de seis.

Pero a la práctica no es tan sencillo como esto, la regla de las posibilidades con alguien con una nota de un radio 1 es demasiado estética como para reflejar con presición la realidad; en esta la correspondencia de notas goza de muchas más sutilidades. Podríamos decir que la relación entre notas es la siguiente:

Sujeto nota 1; posibles notas correspondientes: Las comprendidas entre uno y dos ambas incluidas.
Sujeto nota 2; posibles notas correspondientes: Entre uno (incluida) y tres (no incluida). Diríamos que el hay un mayor peldaño entre el dos y el tres que entre el uno y el dos al pasar del dos al tres de la categoría "fea" a "orrenda".
Sujeto nota 3; posibles notas correspondientes: Normalmente, de tres a cuatro y medio, aunque es posible ver parejas de doses i treses.
Sujeto nota 4; posibles notas correspondientes: De tres a cinco, esa última no incluida.
Sujeto nota 5; posibles notas correspondientes: Entre cinco y seis, ambas incluidas.
Sujeto nota 6; posibles notas correspondientes: Entre cinco (incluida) y siete (no incluida).
Sujeto nota 7; posibles notas correspondientes: Las comprendidas entre seis y ocho y medio, solo incluida la primera.

La distancia entre el 8 y el 10 es inferior a la que separa el cinco y el seis o el seis y el siete, ya que a partir de ocho se considera a los sujetos "muy bellos", y suelen verse aparejados entre ellos.

Conclusión

Llevo ya muchos años exponiendo mis teorías sociologicas, antropologicas o lo que sean y la mayor parte de las personas que las han oído (en su práctica totalidad chicas) han expresado su rechazo hacia estas diciendo "pero como eres...", "eso no es verdad..." y otras frases no más implicativas; claro, eran chicas guapas, y se sienten mal teniendo que aceptar la superficialidad de sus sentimientos.

Todo el mundo niega su superficialidad y afirma que el amor es ciego, y acusan a la casualidad de ser el porqué los guapos se juntan con las guapas. Una analisis tan matemático y cuadriculado como el que se presenta de las relaciones sentimentales podía achacarse a alguien extremadamente superficial; pero no es así, el autor analiza la realidad y estructura un patrón de la correlación entre las notas de dos sujetos emparejados denunciando la hipocresía de la sociedad al no reconocer e incluso negar la existencia de la atracción física.

Supongo que dentro del colectivo de hombres feos hay poca gente sensible o lista, puede haberlos listos y puede haberlos sensibles, porque si fuese posible encasillar los dos adjetivos a la mayoría de los feos, la Revolución Fea habría ocurrido hace ya tiempo, cortando cabezas bonitas a diestro y siniestro para silenciar las risitas inocentes de las chicas bonitas de los chicos guapos.

miércoles, julio 27, 2005

El asesino es el mayordomo

CHAPTER
I

***

Se despertó en medio de una plaza, desconcertado, y estuvo treinta segundos detenido, intentando recordar. Donde había estado y como había llegado ahí eran cuestiones que al principio le costaba averiguar. No tardó mucho, pero, a despertarse del todo y recordar que hacia en dicho banco.

***

Eran las 6 de la mañana cuando el despertador sonó, se levantó. No había dormido demasiado bien. Apagó el despertador, sentado, mientras se concienciaba para ponerse de pie. Lo hizo quitándose los pantalones del pijama, luego hizo lo propio con la camisa. Sobó con su mano la cara de su mujer, para despertarla, y al ver que ésta reaccionaba se fue a duchar. Miró por la ventana cuando pasaba por el pasillo. Nada le llamó la atención. El no solía cantar en la ducha, de echo nunca lo había echo, esta vez tampoco lo hizo, pero pensó sobre ello. Al salir su mujer le gritó, le regaño por haber mojado el suelo. Se secó las axilas y la barriga y se vistió aún mojado y lentamente, poco decidido (no le gustaba llevar traje). Atravesó el pasillo de nuevo y abrió una puerta y entró, se acercó la mano a la cara, y retrocedió asomando la cabeza hacia la cocina.

-Adiós cariño, estoy en el despacho.
-Adiós, John. Ya se lo diré a los niños cuando se levanten- Respondió ella, cariñosa.
-No reina, ya les veré por la tarde.- Y cerró la puerta.

***

John McClaude no es detective, es un borracho y no tiene mujer ni hijos, ni siquiera tiene un pasillo que cruzar.

Licencia de Creative Commons
Esta obra esta sujeta
a una Licencia de Creative Commons.